El perdón de pecados, un secreto de la Biblia

febrero 26, 2026

¿De dónde vino nuestra alma?

Lo más importante en nuestra vida de la fe es la relación entre Dios y nosotros, los seres humanos. ¿Por qué la Biblia dice que somos pecadores? Todas las personas de este mundo persiguen la felicidad, pero, ¿hay alguien que sea feliz todo el tiempo? Desde el nacimiento hasta la muerte siempre hay dolor y sufrimiento, y debe haber una causa para ello.

Entonces, ¿cuál es la causa de tantos sufrimientos? Para responder a esta pregunta, debemos estudiar sobre el alma del hombre. Veamos en la Biblia.

Gn 2:7   『Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.』

Esta es la escena en que Dios crea al hombre. La Biblia dice que el hombre fue creado del polvo de la tierra y el aliento de vida. El polvo de la tierra representa el cuerpo y el aliento de vida que Dios sopló en su nariz representa al alma que está en nuestro cuerpo, y cuando estos dos se juntan forman al hombre, un ser viviente. Todos los seres humanos que viven en esta tierra son la combinación del cuerpo y el alma. Por el contrario, cuando un hombre muere, ¿qué sucede con el cuerpo y el alma? Confirmemos en la Biblia.

Ec 12:7 『y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.』

Cuando un hombre muere el cuerpo y el alma se separan y cada uno vuelve a sus lugar de origen. Aquí la palabra “volver” es clave para descubrir una verdad muy importante de nuestro origen. Volver significa regresar a su lugar de origen. Por ejemplo, si una persona sale de su casa y luego regresa a ella, puede decir correctamente: “voy a volver a mi casa”. Sin embargo, si va por primera vez a otro lugar, no puede decir “volver”, sino “ir”.

De la misma manera, la Biblia dice que nuestro cuerpo vuelve a la tierra como era, y nuestra alma, que está dentro de nosotros, vuelve a Dios. ¿Dónde mora Dios? En el cielo. Entonces, al final, nuestra alma volverá al cielo. Por lo tanto, estábamos con Dios antes de venir a esta tierra en forma de espíritu. ¿Cómo llama la Biblia a los seres espirituales en el cielo? Los llama ángeles.

Nuestra alma ya había nacido en el cielo antes de venir a esta tierra

Confirmemos que éramos ángeles antes de nacer como hombres en la Biblia a través de ejemplos claros. Está escrito:

Pr 8:22 『Jehová me poseía en el principio, ya de antiguo, antes de sus obras.』

Aquí, el que dice “me poseía” se refiere al Rey Salomón, que escribió el libro de Proverbios. Salomón, fue el tercer rey de Israel y fue llamado el rey de la sabiduría (Pr. 1:1). Sin embargo, Salomón dijo que Jehová lo poseía ya de antiguo, antes de la creación del mundo. Continuemos viendo:

Pr 8:23-30 『Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra. Antes de los abismos fui engendrada; antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas. Antes que los montes fuesen formados, antes de los collados, ya había sido yo engendrada; no había aún hecho la tierra, ni los campos, ni el principio del polvo del mundo. Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo; cuando afirmaba los cielos arriba, cuando afirmaba las fuentes del abismo; cuando ponía al mar su estatuto, para que las aguas no traspasasen su mandamiento; cuando establecía los fundamentos de la tierra, con él estaba yo ordenándolo todo, y era su delicia de día en día, teniendo solaz delante de él en todo tiempo.』

En el principio, antes de que Dios creara los cielos y la tierra, antes que hiciera las colinas y las montañas, ¿dónde estaba Salomón? Dijo que él ya había sido engendrado antes de toda la creación. Entonces, ¿habría nacido en cuerpo o como un espíritu? ¡Es imposible que existiera en cuerpo!

Salomón nació y vivió en esta tierra hace aproximadamente 3.000 años. Sin embargo, ¿cuántos años tiene esta tierra? ¡Los científicos dice que tiene alrededor de 4.500 millones de años! Esto significa que Salomón nació 4.500 millones de años antes. Es decir, Salomón estaba junto a Dios en el reino de los cielos con el aspecto de un ángel. Pero, ¿qué tipo de vida llevaba? Teniendo solaz en todo tiempo, en otras palabras, lleno de gozo y felicidad.

Ahora veamos en el caso de Job. La Biblia da testimonio de que Job también ya había nacido antes de la fundación del mundo, igual que Salomón. Veamos:

Job 38:1-4 『Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo: ¿Quién es ése que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría? Ahora ciñe como varón tus lomos; yo te preguntaré, y tú me contestarás. ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia.』

Dios pregunta, “¿dónde estabas Job, cuando yo fundaba la tierra?” Job vivió en esta tierra hace 3.500 años aproximadamente. Sin embargo, Dios le recuerda que había existido 4.500 millones de años atrás. Sigamos viendo:

Job 38:21  『¡Tú lo sabes! Pues entonces ya habías nacido, y es grande el número de tus días.』

Dios le da la respuesta a Job, ya que él no supo responder. Dios mismo le dio la respuesta: “Entonces ya habías nacido”. Fue incluso antes de la creación de la tierra. Entonces, ¿dónde nació Job? En el cielo. ¿En qué forma? En forma espiritual, como un ángel, al igual que Salomón.

Entonces, ¿solo Salomón y Job nacieron primero en el reino de los cielos mientras que todos los demás nacimos solamente en esta tierra? La Biblia muestra el caso Salomón y Job como ejemplos para toda la humanidad, para que podamos entender dónde nacimos antes de venir a esta tierra.

¿Por qué los ángeles vinimos a esta tierra?

Originalmente, vivíamos en el reino de los cielos. Entonces, ¿por qué estamos aquí, en esta tierra? Debe de haber una razón por la que debamos vivir en dolor, agonía, sufrimiento, ansiedad y preocupaciones. ¿Cuál es la causa de este resultado? Jesús, quien vino del cielo a esta tierra, nos dio la respuesta a esta pregunta. Veamos:

Lc 19:10 『Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.』

Aquí, “el Hijo del Hombre” indica a Jesús. ¿A quiénes vino a buscar Jesús? Jesús vino a esta tierra a los que se habían perdido y salvarlos, a nosotros, ¿no es así? En otras palabras, nosotros somos ángeles que nos perdimos del cielo.

Este fue el propósito de su venida. Entonces, ¿por qué nos perdimos del cielo? Encontremos la respuesta.

Mt 9:13 『Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.』

Y aquí, Jesús vino a llamara los pecadores al arrepentimiento. “Llamar” y “buscar” tienen el mismo significado. Por ejemplo, si uno llama a su amigo “¡Jorge!”, ¿no es por que esta buscando a Jorge?

Viendo los versículo de Lucas y Mateo ¿A quiénes vino a buscar Jesús a esta tierra? A los ángeles que se perdieron por pecar en el reino de los cielos. La Biblia nos enseña que todos los seres humanos eran espíritus, es decir, ángeles que pecaron en el cielo y fueron arrojados a esta tierra. Vinimos a esta tierra llena de dolores y sufrimientos por nuestros pecados.

Entonces, ¿cómo llama la Biblia a esta tierra, donde moran los pecadores celestiales? La prisión espiritual, es decir, la ciudad de refugio espiritual. Por ejemplo, en este mundo físico, si alguien comete un crimen, es llevado a la prisión donde es encarcelado y vestido con el uniforme de prisionero. Del mismo modo, en el cielo, cometimos un crimen espiritual y fuimos llevados a la prisión espiritual, esta tierra, confinados y vestidos en la carne. Entonces, ¿qué pecado cometimos en el cielo que fuimos arrojados a esta tierra? Veamos.

Ro 6:23 『Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.』

Hay muchos tipos de crímenes en este mundo. Hay delitos menores, violaciones de las leyes de tránsito, homicidios, etc. Hay muchos. Sin embargo, el pecado que cometimos en el cielo, nos dio la “pena de muerte”. La Biblia dice que “la paga del pecado, es muerte”. ¿Se da la sentencia de muerte, a los que cometieron un delito menor? No. La pena de muerte es sólo para el que comete un delito grave e imperdonable y que ya no pueden vivir en la sociedad. Nuestro pecado ha sido tan grave que merecíamos morir. Debemos comprender que todos los seres humanos cometimos grandes pecados en el cielo y fuimos confinados a esta tierra para llevar una vida de pecadores como castigo por nuestros pecados.

¿Cómo podremos regresar al reino de los cielos?

Entonces, ¿cómo podremos volver al reino de los cielos, nuestro hogar celestial? Fuimos expulsado del cielo por nuestros pecados. Por eso, podemos ir al cielo sólo después de recibir el perdón de pecados. Sin el perdón de pecados, nunca podremos volver al cielo. Para darnos el perdón de pecados, Dios mismo vino a esta tierra. Entonces, ¿de qué manera nos abrió Dios el camino del perdón de pecados? En otras palabras, ¿cómo podremos recibir el perdón de pecados? Sólo hay una manera de volver al reino de los cielos, nuestra patria. Es ser perdonados de nuestros pecados. Nadie puede entrar al reino de los cielos sin recibir el perdón de pecados. No importa qué tan inteligentes sean, no importa qué tan noble sea la familia de la que provenga, cuán famosos o cuán ricos sean. Nadie puede entrar al reino de los cielos con cosas terrenales. Podemos regresar al eterno reino de los cielos sólo si recibimos el perdón de todos los pecados que cometimos en el cielo. Pero, ¿cuál es la manera de recibir el perdón de pecados? Veamos.

Ef 1:7 『en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,.』

El perdón de pecador se obtiene únicamente por la sangre de Cristo. Esta es la única manera. No hay otra manera excepto esta promesa. Averigüemos, a través de qué ceremonia Jesús nos permite recibir su sangre para que podamos recibir el perdón de pecados.

Mt 26:17-19 『El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos a Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que preparemos para que comas la pascua? Y él dijo: Id a la ciudad a cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa celebraré la pascua con mis discípulos. Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó, y prepararon la pascua.

Aquí podemos ver que Jesús quería celebrar la Pascua con una firme voluntad. La verdad a través de la cual podemos encontrar la preciosa promesa de recibir la sangre de Cristo, es la Pascua. Continuemos:

Mt 26:26-28 『Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.

Jesús hizo la promesa de que el vino de la Pascua es su sangre del nuevo pacto. Él prometió que cuando guardemos la santa ceremonia de la Pascua que nos permite tener su carne y su sangre perdonará todos los pecados, entonces estos también incluyen los pecados cometimos en el cielo que merecían la pena de muerte. Jesús quería asegurarse de darnos esa bendición a través de la Pascua. Por lo tanto, la Pascua es el secreto del perdón de pecados. Así que sin falta tenemos que guardar la Pascua para volver a nuestra patria celestial.

¿Cómo podremos retribuir a Dios su gracia?

Entonces, ¿para quiénes estableció Dios la Pascua? Para nosotros, los ángeles que perdimos el cielo por causa de nuestros pecados. Es porque los que necesitan más la bendición del perdón de pecados son los pecadores encarcelados en la prisión. Si no fuéramos pecadores, no sería necesario recibir el perdón de pecados. Acerca de esto, veamos otra vez la palabra dada por Jesús en la Pascua (Lc. 22:15).

Lc 22:20  『De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.』

Aquí, ¿a quiénes indica “vosotros”? Indica a nosotros, los que fueron expulsados del cielo después de cometer pecados que merecían la muerte. Para nosotros los pecadores del cielo, Dios mismo estableció la Pascua del nuevo pacto.

Pero, ¿quién será el que perdonó nuestros graves pecados que nos sentencian a la muerte? Un delincuente condenado a muerte, ¿puede perdonar a alguien? No. La Biblia nos enseña que solo Dios tiene la potestad de darnos el perdón de pecados (Mt 9:1-6, Mr 2:1-10). Por eso, Jesús que nos dio el perdón de pecados a través de la Pascua es Dios. Entonces, ¿quién es el Señor Ahnsahnghong que también nos dio el perdón de pecados por medio de la restauración de la Pascua del Nuevo Pacto en esta época? Es nuestro Dios.

Pero, ¿qué camino recorrió nuestro Dios para darnos el perdón de pecados? A pesar de que Dios es digno de recibir la gloria y la alabanza para siempre en lo alto del trono celestial, dejó toda la gloria del cielo y Él mismo vino esta tierra, la prisión espiritual, se vistió de la carne que sólo los pecadores merecen, fue despreciado y sacrificado en la cruz por sus criaturas ignorantes. Por ejemplo, si nosotros vamos a un lugar y nos reciben mal, nos desprecian y nos humillan, vamos a sentir mal, ¿verdad? Y no volveríamos nunca más a ese lugar.

Sin embargo, no solo en su primera avenida, sino también en esta época el Padre celestial, Ahnsahnghong, recorrió ese camino una vez más para darnos el perdón de pecados.

¿Cómo podremos retribuir a Dios su abundante gracia? Ahora, el reino de los cielos está muy próximo, ¿no deberíamos volver al reinos de los cielos haciendo al menos una de las cosas que más complace a Dios? Entonces, ¿qué es lo que más le agrada a Dios?

Lc 15:7 『Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.』

Lo que más le agrada a Dios es guiar a los pecadores del cielo al arrepentimiento. Entonces, debemos hacer esta obra, tenemos que guiar a todas las personas del mundo al arrepentimiento, haciéndoles entender que son los pecadores celestiales y que pueden volver al cielo por el perdón de pecados dado a través de la Pascua del Nuevo Pacto.

Siendo los hijos del reino de los cielos que han recibido el perdón de pecados, prediquemos fuertemente el sacrificio y amor del Padre y la Madre celestiales para retribuir su abundante gracia.

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